Ignacio Ramírez Sánchez
Errores del PAN, triunfos del PRI
Muchas mujeres y hombres valiosos abandonaron las filas del PAN; otros fueron expulsados arbitrariamente y, a la larga, en consecuencia, “las purgas” panistas se reflejaron en sus resultados como gobierno: no tan
sólo su desempeño económico se precipitó al vacío,
sino que hoy por hoy el partido en el gobierno es
cuestionado incluso por su falta de transparencia.
Si bien se considera que 2009 será un año netamente electoral, porque se renueva todo el Congreso de la Unión, este 2008 lo ha sido también en municipios y congresos locales.
Con base en los resultados recientes, ya podemos pronosticar resultados del siguiente año.
“Carro completo” obtuvo el PRI en Coahuila: lo ganó todo. Hace poco más de una semana volvió a ganar la mayoría en Hidalgo y lo hizo también, meses atrás, en Quintana Roo, Guerrero y Nayarit. Sólo en Baja California Sur no obtuvo la mayoría.
Al consumarse la derrota presidencial del año 2000, hubo quien apostaba a que el PRI jamás obtendría la mayoría en elecciones futuras e incluso hubo quien se atrevió a augurar que los días del priísmo estaban contados.
Pero 8 años después el escenario es otro: el PRI puede volver a gobernar a la mayoría de los mexicanos muy pronto: en 2009, ganando el control de la Cámara de Diputados; y en 2012, porqué no, de nuevo la Presidencia de la República.
¿Es que el PRI ha hecho un magnífico papel para regresar al poder?
Para nada. Sus victorias han sido hasta ahora patrocinadas por sus adversarios: un PRD cada vez más dividido y un PAN alejadísimo de sus principios, incapaz de consolidar los aciertos de sus primeras administraciones y de proponer hombres calificados para puestos claves.
Quizá el logro más exitoso del PRI ha sido perder la vergüenza y el miedo. Fue exactamente este partido el que generó tantas crisis como pobres las últimas tres décadas del siglo pasado (desde Echeverría a Salinas de Gortari).
La verdadera industria “productiva” que se desarrolló con éxito en ese lapso y bajo esas administraciones, fue la generación de la pobreza.
A pesar de todo, el PRI se nos presenta como una opción viable de buen gobierno. Nos habla sin miedo y sin vergüenza.
El actual éxito del PRI, entonces, no se basa en su honorable pasado sino en los constantes errores de sus adversarios: en León y en el estado ya son varios lustros los dominados por gobiernos panistas, pero -en vista de los resultados- no es imposible que en 2009 y 2012 se dé la alternancia.
Los gobiernos de Acción Nacional que mejores resultados económicos dieron en Guanajuato fueron los primeros. Surgieron muchas estrategias económicas que fomentaron la inversión y el empleo en aquel entonces.
En las administraciones de Carlos Medina Plasencia y Eliseo Martínez Pérez, ambos gobernando el municipio, y luego el mismo Medina Plascencia en la Gubernatura del estado, la estadística económica nos demuestra que fueron auténticos gobiernos de empuje.
A pesar de la grave crisis de 1994, aquel famoso e inolvidable “error de diciembre”, la economía leonesa registró importantes avances con respecto a muchos otros municipios y estados. Fuimos ejemplo e inspiración para otras regiones de México.
El estado de cosas cambió radicalmente a partir del año 2000. El gobierno perdió autoridad económica y desde entonces prácticamente todos los indicadores de competitividad en la ciudad y en el estado han ido en picada: inversión, empleo, pobreza, equidad, etc., todos mantienen una tendencia negativa.
Los primeros años de Acción Nacional fueron eficientes, los ciudadanos se identificaban y apoyaban a sus gobernantes, creían en ellos porque sus políticas de transparencia, de gasto público, de atracción de inversiones y generación de empleos, eran bien aprobadas. La población percibía que las cosas se estaban haciendo bien.
Pero vinieron luego fuertes cambios en Acción Nacional: muchas mujeres y hombres valiosos abandonaron sus filas, otros fueron expulsados arbitrariamente y a la larga, en consecuencia, “las purgas” panistas se reflejaron en sus resultados como gobierno: no tan sólo su desempeño económico se precipitó severamente al vacío, sino que hoy por hoy el partido en el gobierno es cuestionado incluso por su falta de transparencia y dañado por su pésimo uso de los medios informativos.
La ciudadanía está ya al pendiente de las propuestas que lanzará el PAN de cara al proceso electoral del año próximo. Los analistas ventilan nombres de aspirantes a prácticamente todos los puestos de elección popular en disputa. Se sabe además que hay dos corrientes panistas en pugna: una que incluiría a los fieles, los que vinieron trabajando desde que el PAN era oposición en Guanajuato y muy identificados con aquellas primeras administraciones eficientes, con mayor presencia en el gobierno federal.
Y otra, la que actualmente lidera el partido al nivel local y sirve al mismo tiempo de soporte al gobierno del estado.
Mientras el PAN siga igual de errático, mientras se aleje de la eficiencia y transparencia gubernamental, el PRI estará esperando para capitalizar sus yerros: la primera prueba será en 2009, pero la más importante la sorteará en 2012, cuando el “Efecto Peña Nieto” le dé un impulso adicional para obtener triunfos que hace mucho no tenía en Guanajuato.
¿Será entonces hasta la derrota cuando los panistas decidan rectificar el rumbo?
Si no regresan a la efectividad de sus primeros gobiernos, pronto serán castigados en las urnas.
Hasta el próximo lunes.
Cualquier comentario con mi columna no dude en escribirme a nachoramirez30@gmail.com

