Rosa Elba Pérez
’¡Lo merezco!’
(Carta de un político sencillo a los Santos Reyes)
Pedir no quita, pero ofrecer sin cumplir sí quita lo valiente.
El Día de los Santos Reyes ya está aquí. Sin embargo estos famosos personajes ni eran santos ni eran reyes y, probablemente, ni siquiera eran tres.
Las referencias en el evangelio de Mateo y otros espacios de la Biblia sugieren que más bien se trataba de astrólogos sabios de tierras lejanas que, siguiendo una gran estrella, caminaron hasta Belén para encontrar a un Niño Dios y rendirle adoración a través de regalos con simbología propia (oro, incienso y mirra).
Con el transcurrir de los siglos, la cultura popular cristiana ha creado un rito alrededor de estos bondadosos personajes, donde se les dice a los niños que están siendo vigilados en su buen comportamiento durante el año y, si se portan bien, los Santos Reyes les traerán regalos que pidan en cartas.
Nada tontos, listos para que el intercambio comportamiento-regalos les sea ventajoso -y a pesar de la crisis económica-, los niños se aseguran de escribir un listado envidiable de regalos en sus cartas a los Santos Reyes.
De la misma manera los políticos mexicanos, infantiles (sic) o no, también han hecho sus cartas en este muy particular año de 2009. A diferencia de la mayoría de los niños bien portados que esperan ansiosos la mañana del 6 de enero para abrir sus merecidos regalos al pie del árbol de Navidad, muchos políticos mexicanos -aquéllos que juran haber tenido buen comportamiento y hecho méritos a lo largo del año anterior-, esperarán ansiosos hasta la mañana del 3 de julio ante la puerta del IFE para abrir el regalo que le pidieron a los Santos Reyes: los resultados oficiales de la victoria de una diputación federal.
A diferencia de los millones de niños mexicanos que suspirarán tristes porque a sus papás no les alcanzó el salario para comprar “caros” juguetes -$2,500 M.N. como “Wii”, la versión 2009 del juego digital Nintendo- y que tendrán que esperar un año más de buen comportamiento, los sueños y suspiros en las cartas de los políticos mexicanos son más sencillas.
Sólo incluyen un membrete: “Diputación en el Congreso federal”.
Y es que... ¿se puede pedir más?
Criticada hasta el cansancio pero siempre olvidada por los ciudadanos, la lista de jueguitos incluídos en una “diputación”: 100,000 pesos mensuales en efectivo más boletos semanales de avión a sus ciudades de origen, más seguros de gastos médicos mayores (o sea, t-o-d-o) para ellos y sus familiares, vales de representación (coches de lujo, tres comidas diarias, teléfonos celulares sin límite), hoteles de 5 estrellas, oficina y secretaria personal, más un asistente particular.
¿Quién no querría portarse bien así durante el año y asegurarse de que los Santos Reyes caminen, si no hasta Belén, por lo menos hasta a la ciudad de México donde se encuentra la sede del Congreso federal?
Así de simples son las cartas de esos políticos que describen:
“Queridos Santos Reyes: soy un político ejemplar, he hecho méritos este año: me porté muy bien con el jefe estatal de mi partido; brindé mi apoyo al presidente Calderón en la lucha por la reforma energética; critiqué el desorden de las elecciones del PRD; me alejé de cualquier tentación de alianza con algún nuevo partido; no tomé llamadas telefónicas “extrañas” o de desconocidos que marcaban desde Culiacán o estados el Pacífico; cuando hice el presupuesto de lo que necesitaría para mi campaña, hice declaraciones todo el año sobre las acciones contra la inseguridad en México; condené a los secuestradores del niño Fernando Martí; mantuve una posición ambivalente sobre la pena de muerte; mantuve la calma cuando los reporteros me preguntaban sobre la inminente crisis económica; y no hice declaraciones sobre el accidente del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño ni sobre el Informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que criticó al Ejército mexicano; y en este momento estoy apoyando la reforma para bajar los intereses de las tarjetas de crédito.
Eso sí, queridos Santos Reyes, no me pidan por favor lo imposible, como apoyar la creación de la Comisión de Salarios Máximos (que pone tope a salarios de servidores públicos).
Pero, por todo lo anterior, yo quiero y merezco una diputación federal. Y si alcanza, también un “Nintendo-Wii” que ofrecí a algunos niños discapacitados de mi distrito electoral desde el año pasado (no quiero que digan que no cumplo lo que prometo). Prometí que se los entregaré en alguna visita que haga después del viaje de capacitación legislativa a Brasil que ya nos prometió el futuro presidente de la Comisión de mi partido si ganamos la diputación”.
Esa es una carta abierta, cándida pero de corazón, de un político mexicano a los Santos Reyes Magos, ese hermoso rito católico. Pedir no quita. Lástima que sólo haya 250 regalos posibles. Ya se verá en este julio próximo quién se ganó su diputación, quién fue el consentido de los Reyes.
Mientras tanto el ciudadano-de-a-pie observa y se limita a pedir a los Santos Reyes Magos (eso sí, con todas las ganas y esfuerzos posibles) cosas y regalos más sencillos. Tampoco pide que se lo den la mañana precisa del 6 de Enero, siempre y cuando se lo den en el mismo 2009, so pena de no llegar vivos para el Día de la Candelaria (40 días después de la Navidad): “aumentar el salario mínimo, detener el aumento a la gasolina y a la tortilla” y sí, también una moratoria de 3 años a los pagos de saldos en tarjetas de crédito para toda la clase media.
A OTRA COSA
MARIPOSA
Por su parte, la carta de Generación XY es muy simple:
- Que se cree en Televisa la División “Primeras Damas Potenciales”, integrada a la Vicepresidencia de Noticias. ¿Audiencia meta? Algunos políticos como Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto con sus parejas actrices Mariana Prats y Daniela “Gaviota”. Las telenovelas de Santiago Creel y Ernesto Zedillo Jr. no alcanzaron el rating y por eso las actrices Erika Buenfil y Edith González salieron del aire.
- Que aparezca una mujer entre las presidenciables. Que Beatriz Paredes, actual presidenta nacional del PRI, dé el gusto y el susto.
- Que el gobernador de Nayarit, Ney González, se ubique en su realidad política-histórica-geográfica y no se imagine a sí mismo (como parece ser la intención en su spot de TV) como el nuevo Vicente Fox, por aquello de la meteórica carrera de un “desconocido gobernador de un estado de provincia”, convertido en Presidente de México.
- Que no sea cierto que los migrantes mexicanos ya no van a regresar a Estados Unidos.
- Que Felipe Calderón no se le entumezca la mano cuando dice “mano firme con los narcotraficantes”, porque se entumecerán más muertos.
comentarios: generacion.xy@hotmail.com
La autora es analista política

