Salvador Márquez Lozornio

Una vista a la migración


El martes 4 de noviembre, 10 millones de latinos acudieron en los Estados Unidos a votar. Es una cifra sin precedentes. Muchos de ellos favorecieron a Barack Obama, ahora presidente electo, con la esperanza en firme de mejorar sus condiciones laborales, económicas, sociales, etcétera. Barack Obama en sus discursos adoptó “el cambio” como mensaje principal. Esto esperemos, que no se quede en el interior de los Estados Unidos, sino que sea parte de la política migratoria de ese país.

\Hablamos en la entrega pasada de la importancia que tiene la búsqueda de un acuerdo migratorio con el próximo gobierno estadounidense. Es de suma trascendencia porque hablamos de vidas de compatriotas, de miles de guanajuatenses que cruzan la frontera, muchos con altos riesgos o, que luego, trabajan en malas condiciones y además, son perseguidos.
Los guanajuatenses radicados en Estados Unidos, legal o ilegalmente, rebasan tranquilamente el millón. Existen 26 sitios principales a los que han llegado nuestros paisanos: McAllen, Dallas, Forth Worth, Houston, San Antonio, El Paso, Austin, Sacramento, San José, Fresno, Salinas, Los Ángeles, Guadalupe, Chicago, Moline, Jacksonville, Arcadia, Omaha, Salt Lake, Denver, Reno, Eugene, Little Rock, Pensilvania, Idaho y Oklahoma.
La Secretaría de Desarrollo Social y Humano del estado estima que el promedio de cruces de migrantes guanajuatenses hacia Estados Unidos oscila entre 80 mil y 100 mil al año.
Sin embargo, autoridades como la Dirección General de Atención a Comunidades Guanajuatenses en el Extranjero señalan que debido a la crisis económica acaecida en el vecino país del norte, unos 200 mil guanajuatenses están en riesgo de ser deportados.
Como apuntábamos la semana pasada, la crisis ya tiene sus efectos en lo que a migración se refiere, pues uno de los principales beneficios de este fenómeno son las remesas enviadas por nuestros connacionales a sus familiares en Guanajuato.
De acuerdo al Banco de México, durante el 2008 la baja en el envío de remesas ha sido la constante. En el primer trimestre la caída fue de 3.4 por ciento; en el segundo un 1.1 por ciento y en agosto, considerado el peor mes, la baja fue de 12.2 por ciento.
La desaceleración económica, señala el propio Banco de México, es una de las causas fundamentales de este fenómeno, pues se reduce la generación de empleo y el sector más afectado es el que regularmente emplea migrantes.
Agregado a estas dificultades, los controles fronterizos son cada vez más estrictos y en algunos casos, agresivos. La Secretaría de Relaciones Exteriores arroja la cifra de 250 mexicanos muertos en su intento por cruzar la frontera en lo que va del año.
El anterior es un esbozo del panorama de la migración de nuestros connacionales hacia Estados Unidos. Esto dibuja la importancia de que las autoridades de ambos países se sienten para iniciar una relación bilateral más provechosa para ambas partes.
El martes cuatro de noviembre, 10 millones de latinos acudieron a las urnas para emitir su voto. Es una cifra sin precedentes en la historia de ese país. Muchos de ellos favorecieron a Barack Obama, ahora presidente electo de Estados Unidos, con la esperanza en firme de mejorar sus condiciones laborales, económicas, sociales, etcétera.
Barack Obama en sus discursos adoptó “el cambio” como mensaje principal. Esto esperemos, no se quede en el interior de los Estados Unidos, sino que sea parte de la política migratoria de ese país.
Ya el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, ha invitado al demócrata a venir a México para iniciar una serie de conversaciones, cuyo objetivo sea el de establecer acuerdos reales y buscar un acuerdo migratorio.
Para finalizar, es menester señalar que Barack Obama puede pactar políticas migratorias benéficas para ambos países. Puede llevarlas al Congreso estadounidense, en donde la mayoría de la Cámara de Senadores y de la Cámara de representantes pertenece al Partido Demócrata, su partido.
Así que si hay voluntad, habrá resultados.

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